• Primero hacen una historia clínica del paciente.
  • Evalúa exhaustivamente para dar con un diagnóstico lo más certero posible. Solo en caso de dudas y de estar dentro de las posibilidades del paciente, solicita exámenes más específicos como ultrasonidos, placas, resonancia magnética entre otras.
  • A partir de aquí determina si es un caso que pueda atender. De no ser así, refiere al paciente con otro colega con una especialidad o con otro profesional de la salud.
  • Luego de esto define objetivos que estén dentro del pronóstico de recuperación.
  • En base a esos objetivos, crea un plan de tratamiento totalmente flexible puesto que a veces surgen contratiempos. Los objetivos no solo van en pro del padecimiento sino también relacionado a las actividades de la vida diaria del paciente.
  • Mientras pone en práctica el plan de tratamiento continúa reevaluando constantemente para ver la evolución de la lesión u enfermedad. Esto es muy importante para ver de qué forma se puede potenciar mejor el tratamiento.
  • Y por último un terapeuta físico siempre va a educar al paciente sobre su padecimiento y le dará recomendaciones de cómo cuidarse y curarse o mejorar su condición de vida. Al mismo tiempo mantendrá un contacto esporádico para ir monitoreando la evolución de la enfermedad o lesión.
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